El Juicio Final.

by samuelr77

El “Juicio Final” (1473) es una de las obras con mayor carácter que he visto. Su autor, Hans Memling, es tremendamente poderoso al momento de enlazar la imaginación con el rigor.

En este cuando asistimos a una escena cristiana, como buen seguidor de los Flamencos, su pintura abre un intersticio entre el misticismo y lo material, entre lo inalcanzable y lo humano demasiado humano. Los Flamencos supieron enlazar muy finamente la carnalidad más densa y la ligereza impoluta de la divinidad.

Memling trae a presencia uno de los momentos más alto del cristianismo y por lo tanto uno de los momentos estrella de toda una civilización en ese momento. Esta obra ofrece una panorámica que detona en la mirada del espectador para abrir en él las visiones del futuro. El artista es entonces, como menciona Paz en In/mediaciones, un talismán que nos lleva de una realidad a otra.

El cuadro es pura fluidez, no hay un momento de reposo, todo es movimiento, el ritmo no devasta al espectador, sino que lo suma a la escena que se le presenta. La lucha a la que asistimos es el centro de las meditaciónes de Los Flamencos: la lucha milenaria entre del bien y el mal. Recodaremos que son moralistas.

En comparación con El Bosco, Memling no eleva el imaginario visual a niveles alucinantes, Breton decía del Bosco que había despertado el inconsciente para el arte. Mambling mas bien solidifica la tradición pictórica a la que rinde tributo y la coloca a nivel prístinos y ejemplares en un sentido formalista. No es un renovador, es un continuador.

La escena es luminosa, nada debe quedar en entredicho, el pintor desea que la claridad nos acompañe. El tema de la luz es importante, la luz perene que surge de un lugar indeterminado alumbra no solo el panorama dado, sino el universo mismo; es decir que la luz ilumina la armonía que mana de Dios, da seguridad y fundamenta el universo, nos hace saber que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Un poco mas adelante, el Barroco se concentraría en el lado tenebroso de la vida con sus claroscuros ( Jan Luc Nancy escibre un ensayo fabuloso sobre El Barroco en su libro “ Las Musas”). La luz del Flamenco genera devoción, surge de la bonanza; la del Barroco genera militancia y movilización, surge de la crisis. El Flamenco nos pide contemplación y reflexión, el Barroco, inquietud y acción.

En el cuadro, un Cristo resucitado rige el contexto, a su izquierda está el padecimiento eterno, a su derecha, el paraíso. Una espada y un lirio hablan de dos de sus grandes atributos, el poder y la poesía. Es Él quien regirá con puño de hierro a las naciones, pero también el lirio de los valles, el poseedor de la palabra poética que hace visible lo invisible. Ha regresado de la muerte para juzgar a los hombres, para separar el bien del mal; el Arcángel Miguel con su balanza es quien se encarga de la legalidad del juicio. Su figura no es casual, es el abogado y el fiscal del reino de Dios, recto y poderoso, triunfante e impasible; a sus espaldas, en una de las escenas mas alucinantes de la obra, los ejércitos del cielo luchan por arrancar de los demonios a las almas de los muertos resucitados, para que gocen del paraíso o para que sean enviadas a la condenación eterna. Los ángeles muestran una visión de la belleza prístina; el eje arte- verdad- belleza estaría en un punto muy alto de su existencia. En contraposición, los demonios son deformes, atroces, y terribles. En un rasgo finísimo, muchos de ellos poseen alguna reminiscencia de su pasado divino, algunos llevan alas de mariposa en la espalda o colas de pavorreal, aludiendo así a su pasado celestial.

A los costados, el mensaje moralista se refuerza hasta ser capaz de apuntalar no solo una propuesta estética, sino de enarbolar a toda una civilización. Las visión del infierno como una catástrofe ecológica aún tiene validez en nuestros días. Siempre me impresionó la visión flamenca de imaginar la gran caída como una gran destrucción de la naturaleza, de tal manera que nos llega la intuición a través de los siglos que nuestras acciones pueden devenir en una gran destrucción que sería irreversible.

Las almas penan en el inframundo, es crueldad pura, la lejanía de todo principio de compasión es lo que prima en el ambiente, las montañas yermas y el aire nauseabundo y oscuro generan una asfixia insoportable.

En el lado contrario, la visón de la gloria es iluminada por una luz eterna, las almas son recibidas por San Pedro, e inmediatamente son revestidas de gloria, olvidando la desnudez que recuerda al pecado original. Todo es armonía y bienestar. Los escalones son de de materiales transparentes, algo que se toma del Apocalipsis y que el Bosco lanzaría a un nuevo nivel de éxtasis.

“El Juicio Final” plantea en lo profundo una visión de la vida como combate. De nosotros depende mantener un equilibrio, en este caso los soportes de la existencia son la mística y la fe; de cualquier modo, hoy, en un mundo con una fe muerta y una mística ingenua demasiado ingenua para los tiempos que corren, “El Juicio Final” no pierde su vigencia al des ocultar la eterna alerta que significa aprender a ver nuestras propias luchas.

 

Das_Jüngste_Gericht_(Memling).jpg

Autor Hans Memling, 14661473
Técnica Óleo sobre tabla
Estilo Gótico
Tamaño 242 cm × 180,8 cm
Localización Museo Nacional de Gdánsk, Gdánsk, Flag of Poland.svg Polonia
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