Infinito.

by samuelr77

 

El amanecer es siempre una herida, un disparo incontestable. El amanecer cala en la mirada, es una garganta feroz que nos devora  súbitamente.

El atardecer, sin embargo, es el eco de Dios que canta  en ráfagas de luz a medias.

El atardecer despierta la mirada y los ojos ven la desnudez del mundo.

El atardecer arranca a las sombras, las echa a andar, las libera de la cárcel atroz  de nuestros cuerpos.

El atardecer abre un nuevo evangelio de verdades, destroza la primer percepción, nos sumerge en la  noche para poseerla , para cerrarnos con ella hasta desaparecer en un silencio indefinible.

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Foto por Hector Velarde.

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