Libros, libros.

by samuelr77

Es extraño pero no es casual que mi última presentación en Monterrey sea para hablar de mi propio libro.
Me recuerdo por allá por el 2003, recorriendo serenamente la ciudad, escribiendo en la calle, en paradas de bus, en banquetas desarrapadas, bebiendo vino barato y acompañado de las sombras urbanas que siempre hablan con voces rotas.
Desde entonces me acompañaban los libros: Borges, los maestros rusos, Stevenson, Chesterton, Arreola, Sabines, Rulfo, Paz, Unamuno, Homero, el Divino Marques, Victor Hugo, Amos Oz, Dante, Ruben Dario; y así, en medio de fantasmas y más fantasmas pasaba los días tratando de encontrar el aliento de la literatura, de mis propios fantasmas perviviendo en una ciudad a punto del suicido.
Hice pocos amigos en esa época, necesitaba la soledad, era una urgencia mía, una necesidad de explotar solo, de ahogarme y resurgir todos los días en la calle, explorando mis propias oscuridades; recuerdo que ni siquiera me importaba publicar, yo solo quiera leer y escribir, así, salvajemente como un enfermo en lucha con su propia enfermedad, sin mas ánimo que el de reventar.
Aprendi a valorar las criticas y a ser impasible con las burlas, en ese tiempo y rodeado de gente que se autonombraba ” pragmática” me di cuenta que cuando uno intenta acometer el arte, y lo digo con muchísima humildad, los pimeros que joden son los que se llamaban amigos, aprendí también a mandar gente a la mierda y eso es sumamente enriquecedor, aprendí a fomentar amistades que si bien pueden conectarse o no con lo que uno hace, su amistad es tan auténtica que supera la prueba de las imbecilidades posibles.
Hoy me toca presentar mi libro en un centro comercial, mentiría si digo que no me jode la idea; estar ahí, en medio de la bestialidad del consumo, es una especie de broma pesada que la ciudad me juega en un últmo movimiento feroz y agresivo. Sin embargo, es precisamente ahí donde la literatura y lo poco o mucho que uno alcance a ver debe reventar como una andanada de palabras furiosas para generar las dosis de lucidez que las putas musas nos entreguen.
Así que te invito a que me acompañes, es una celebración contra las bestias del olvido, es un culto a la palabras que son nuestra única balsa en medio el naufragio voraz.
Valle oriente patio central 2 pm.
Carpe diem.

 

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