Aproximaciones a la obra Georgia O`Keeffe.

by samuelr77

 

Georgia O´Keeffe alcanza un enigma, su espíritu se aferra la última frontera, a ese sitio inconfundible en donde la vista revienta. Su obra “Calavera de caballo con rosa” es una muestra de la dulce complejidad de su mirada.

Esta obra, sin ser surrealismo, ni realismo mágico parece situarse en el límite de estas escuelas ya que toma elementos de ambos, sin embargo, inaugura otra forma de pronunicar el mundo, otra forma de encarar con valentía el antiguo tema de la muerte.

En esencia, O´Keeffe investiga una nueva forma de pronunciar los dilemas de la muerte, su pincel se mueve en la dimensión del mito si, pero un mito que se despliega y establece relaciones vivas con lo real.

Su mirada interroga el enigma de la muerte de tal manera que lo muerto parece vivo y lo vivo parece muerto. La flor azul decae en el abismo de la muerte, mientras la calavera del caballo parece gritar y lanzar su pregunta al viento. En ese espacio oscuro y por lo tanto abierto, la vida y la muerte se confunden, se entremezclan, generan un nuevo e incomprensible lenguaje que despierta todas las células del cuerpo y en el que, si somos afortunados, alcanzamos una nueva comprensión de la existencia.

En la obra de O´Keeffe la muerte da a luz,  cuestiona  el acabamiento tradicional que le asignan los hombres. La fertilidad de la muerte encuentra una vía de expresión en la luminosa mirada de esta inusual pintora.

El sito de la muerte se replantea para mezclarse con los rumores que se desprenden de la vida. Capturar eso en una pintura es labor de los valientes, de esos seres casi inmateriales que se dejan ir hasta verse de frente con el enigma y penetrarlo aunque con ello acaben borrando para siempre la frontera entre lo real y lo irreal.

No se puede apreciar esta obra desde la comodidad, su obra incita al peligro, no es un peligro de aventura, es un peligro más sutil, el peligro de abordar los límites de la conciencia y atreverse a darle al arte la brújula de nuestra comprensión.

O´Keeffe no intenta convencer a nadie de su visión del mundo, tampoco moraliza, mucho menos intenta rebelarse contra la forma en la que comúnmente se encara el misterio último, más bien registra su propio viaje, un viaje hacia un territorio inexplorado donde la desolación de la geografía de Nuevo México es el mapa perfecto que la ira guiando en su encuentro con el romance sideral que hace posible la fertilidad de la muerte.

La revelación ocurre gracias a un alto estado poético. Acercarse a la obra de O´Keeffe es acercarse a la manifestación pictórica de un éxtasis que invariablemente provoca en nosotros un deseo de embriagarnos en la sensual mística de un alma inquieta.

Y así, mientras deambulamos por su obra, un nuevo entendimiento subirá lentamente por nuestras células, haciendo nacer la vida desde la interminable pesadez de la realidad azul en la que habitamos.

 

 

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Foto de Alfred Stieglitz 1918.

 

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Georgia O’Keeffe, Horse’s Skull with White Rose, 1931 Oil on canvas, Museo  Georgia O ´keeffe. Santa Fe Nuevo Mexico.
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