Lorena o la belleza de los migrantes.

by samuelr77

A Amadeo Modigiliani.
In memoriam.

El Paso, Texas, finales de 2014.

Su rostro era semejante a una flor deshojada, o quizá deba decir, a una flor abierta. Su mirada brillaba desde muy adentro, un fulgor muy particular se dejaba sentir en esos ojos negros. Atendía a la gente con el cuidado de una madre. No hablé con ella más de tres minutos, sin embargo, en esos instantes, y mientras permanecí en el lugar donde la conocí, fui testigo de toda la fuerza y resistencia de la que son capaces aquellos que intentan el duro camino de la migración.

Sé que el tema ha sido muy socorrido por artistas, académicos, políticos, financieros, entre otros. No es para menos, el drama del migrante es una de las asignaturas pendientes de nuestra soberbia y torpe sociedad contemporánea. Mi intención dista de ser una grandilocuente versión del tema. Cuando mucho deseo hablar de esta mujer delicada y solida a un tiempo que me impresionó sobre todo por la fuerza de su espíritu.

El viaje del migrante es un viaje sagrado, estos viajeros van celebrando la vida desde la dureza de la circunstancias que los rodean. El migrante, desde su increíble recorrido, va afirmando el amor por la vida; su viaje es una oración silenciosa, un grito clandestino contra la injusticia, un reclamo potente a favor de la dignidad, una crítica corrosiva a esta sociedad ciega y sorda.

Lorena, la mujer a quien dedico estas líneas, es una de esas oraciones, es una de estas personas que tuvieron el coraje necesario para enfrentar el terror de migrar desde un lugar como México en busca de abrir el mundo para ella y sus seres queridos.

Ese día estaba encargada de asignarnos una mesa en un restaurante muy concurrido, para posteriormente verificar que estuviéramos bien atendidos. Lorena nos dio el mejor de los tratos, y mientras no estaba asignando mesas se daba tiempo de ordenar eficientemente a sus demás compañeros y de sonreír con sinceridad a los comensales que se despedían. Su eficacia llamó mi atención. De vez en vez venía a nuestra mesa y conversaba algunas palabras amables.

Si bien, lo que acabo de describir parece no revelar ningún milagro, si nos detenemos un segundo y vemos más allá de lo que aparece frente a nosotros nos daremos cuenta que para estar ahí tuvo que atravesar desiertos y mares, tuvo que enfrentar al terrible narco mexicano y a los dura patrulla fronteriza de los Estados Unidos, tuvo que dejar atrás amores y desamores, madres, padres, hijos. Tuvo que dejar atrás la brisa del campo y sus atardeceres milagrosos, tuvo que recorrer distancias lacerantes que a cada paso la enfrentaban a un mundo hostil, lleno de lobos y sin aparente destino final. Lorena es una triunfadora, una moderna Eneas que se atrevió a fundar una pequeña patria amorosa en medio de todas las adversidades posibles.

Para hacer su trabajo esta mujer debe pasar más de ocho horas de pie entre las mesas, por este motivo los pies de Lorena son sagrados,son un canto a la vida, a la resistencia. Su fuerza es tanta que el mundo renace desde su mirada. Es tan fuerte, que a sido capaz de inventarse una nueva vida y aferrarse a ella como un viajero a su balsa en medio de la tempestad.No es sencillo estar en su posición. En un país ajeno, llena de miedos, de amenazas, de incertidumbres, sin embargo ella y los que son como ella resisten, están probados en el fuego, y el fuego mismo los ha dotado de una belleza milenaria que si tenemos el atrevimiento de observarla detenidamente entenderemos el significado de la palabra voluntad.

En un cuento misterioso y bello del escritor argentino Jorge Luis Borges, un viajero fatiga la tierra en busca de la palabra mágica que encierra en sus letras el poder de la poesía, y que en un sentido, hace dueño de sí mismo a quien logra conocerla. Esta palabra total sólo le será otorgada una vez que ande por la tierra y vea el mundo, una vez que migre desde su origen y se enfrente a las adversidades del viaje. El recorrido que narra el viajero de Borges ha sido caótico y verdadero; ha trabajado, ha amado, ha peleado batallas. Cuando regresa al origen de su viaje es más sabio, más completo, se ha hecho dueño de sí mismo, es , además, un poeta porque ha visto el mundo y puede hablar de él. Esta historia me recuerda decididamente a la de nuestros modernos migrantes.

Estos hombres y mujeres contienen en sí mismos y por sus experiencias una sabiduría valiosa y necesaria. Han visto el mundo y sus horrores, han trabajado, se han fatigado, han amado, cada paso que dan es esta poblado de estertores y misterios. Muchos de ellos perecen cruelmente en el camino ante la terrible indiferencia del mundo, otros más logran inventarse y re inventarse infinitamente. Algunos más afortunados encontraron la palabra perdida que los convierte en los secretos dueños de cuanto pisan.

Estas líneas están dedicadas a Lorena y a su  espíritu, curtido en el duro sol de la frontera norte de México, están también dedicadas a todos aquellos que algún día emprendieron el camino hacia lo desconocido desde todos los puntos del planeta; a los migrantes del Magreb, de Bolivia, de Nepal y Corea, a los migrantes del centro de África , de las selvas del Perú, a los Palestinos, a los Israelíes y su larga migración de siglos, a los turcos y a los balcánicos, a los migrantes de Centroamérica y el Caribe; y por supuesto a los de mi propio país, que en su duro transe dejan atrás un mundo.

A todos ellos deseo hacerles saber que acá, en este rincón de México, hay alguien que los admira, y, como yo, muchos más.
Salud!

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Foto de la serie “Borders”
Cortesía de Mónica Lozano.

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