Luna sobre el Albaicín.

by samuelr77

Hace unos años entré a una librería, era una librería muy bien puesta, moderna y elegante. Sus estantes plateados relucían en medio de la noche andaluza. Yo estudiaba en España en esa época y estaba feliz de conseguir títulos que en México no se encuentran con facilidad.

La librería estaba ubicada en la zona de la Catedral, en uno de esos callejones que se debaten entre la nostalgia y la decadencia. Esa zona comercial es la primera que uno encuentra cerca de la calle de Recogidas, si uno sigue avanzando encontrará todos los almacenes de moda; desde ropa y zapatos hasta artículos de joyería de lujo. Entre esas tiendas fue que encontré la librería. Recuerdo que me atendieron muy amablemente, caminé dentro del lugar, algo llamó mi atención; yo buscaba un libro de poesía, y sin embargo no podía encontrar la sección dedicada a ella. Lo atribuí a mi eterna distracción, y pregunté a la dependienta. La respuesta me dejó petrificado: aquí no vendemos poesía, me dijo muy cortesmente la andaluza, es que la gente no la consume, y decidimos eliminarla para darle espacio a otras cosas.

La verdad es que jamás me sentí mas desamparado. Se había eliminado la poesía de los estantes, según esta gente, su valor comercial es tan ínfimo que no merece la pena tenerla ahí, a la venta.

Granada, es una ciudad muy particular, el primer cuadro de la ciudad es atravesado por la Gran Vía que va desde el Parque del Triunfo hasta el monumento a los Reyes Católicos. Ahí el mundo plantea un límite y nos hace una pregunta profunda y clara, muy parecida a la de la esfinge, ¿a dónde vas a ir ahora, hijo mío, hacia donde dirigirás tus pasos?, de nuestra respuesta depende todo un cosmos. A la derecha de los Reyes esta la mencionada calle de Recogidas, que como he mencionado es la calle comercial, habitada por luces brillantes y productos de moda, a la izquierda sin embargo el misterio se abre. El paseo de los tristes y la carrera del Darro, nos llevan directamente al barrio del Sacromonte, hogar de la comunidad gitana, a un lado, en una frontera mágica y milenaria, esta el barrio del Albaicín, un sitio precioso poblado por la magia del Al- Andalus, pleno de teterías, jardines, laberintos y noche; no he visto lunas más bellas que las lunas del Albaicín. Enfrente se encuentra además la Alhambra, serena y milagrosa como una mujer enamorada del silencio.

No es necesario, señores malos empresarios de los libros que ustedes nos vengan a dar lecciones sobre la poesía (porque los hay también muy buenos, es verdad), la poesía no les necesita a ustedes para abrirse paso en el mundo, esta por encima de sus sucias manos y de sus estantes brillantes. La poesía esta por encima de sus cafés caros y sus políticas de venta. La prostitución a la que ustedes la someten es solo un reflejo de la pobreza de su espíritu que debe ser tan lúgubre como el mundo que nos están heredando.

Tenemos la posibilidad de encaminar nuestros pasos hacia la orgía comercial que no hace más que nublar nuestra mirada, arrebatarnos momentos vitales y eliminar aquello que hemos logrado arrancarle a la muerte. Tenemos también la posibilidad de ir la izquierda, a donde inicia el misterio y la reconciliación con nuestros sueños.

Mientras brille la luna sobre el Albaicín, la poesía esta resguardada, no necesitamos nada más que aspirar el dulce veneno de la noche.

Salud.

alhambratil-blogg

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