Rembrandt.

by samuelr77

A Eduardo Oroná, Olga Eugenia Martínez y Enrique Rodríguez. Pintores.

El hombre esta parado frente a un lienzo, el aire huele a misterio, las sombras apenas respiran. El pintor esta ausente de la realidad, su rosto denota ansiedad, ¿Ha terminado el cuadro o recién lo empieza, la idea se ha desplegado ya en toda su potencia, o apenas se anuncia en un sueño lejano?

El artista, según Rembrandt, esta a la espera del momento de la gran revelación, del momento en que el mundo habrá de aparecer ante la mirada sedienta del espectador. Rembrandt sin embargo es sutil, su mirada acaricia el instante privilegiado, ese instante en donde el mito desciende al hombre en un suave arroyo de estruendos. En sus cuadros, el mundo cotidiano se mece en suave vaivén, duerme o dormita; de pronto un ángel agita las aguas y el mito irrumpe en un relámpago de seda, la existencia entonces se puebla de presagios que se materializan en lo real, y el hombre no puede más que entender que toda su vida se condensa en ese instante mágico que el artista despliega ante sus ojos como si siempre hubiese estado ahí.

Rembrandt no captura el instante, lo libera, suelta sus ataduras, lo lanza al mundo en una cascada de susurros. Rembrandt es el artista de la liberación, no registra el milagro, lo entrega, lo echa a andar para se que encuentre con nosotros. La obra del pintor Rembrandt no ahoga al individuo, ni lo obliga a creer, tampoco lo reta o lo oprime; sus obras, mas bien, pronuncian el nombre del milagro; ese milagro inesperado que se enreda en la mirada para que el hombre pueda recrease en el mito, para que despierte de una somnolencia de siglos. El despertar, sin embargo, no siempre es venturoso. Rembrandt propone que si despertamos es sólo para darnos cuenta que estamos al borde del abismo, o para encontrar la luz cegadora de la esperanza, o quizá solo para apreciar el sonido del mundo que nos llega en un cuadro y que al mismo tiempo nos invita a entrar en la poesía del espacio.

El pintor de nuestro cuadro esta ante la presencia del instante privilegiado, esa apertura descomunal que aparece de pronto y abre nuestro ojos espirituales para poder ver, en verdad ver ese momento terrible que se agita como un oleaje furioso. El instante privilegiado es el momento fugaz e insoportable en el que el mundo entero nos habla directamente a nosotros, ese instante suicida que derriba en un solo movimiento lo que teníamos por real y verdadero. Como nuestro pintor, no tenemos más remedio que enfrentarnos a lo que el instante tiene que decirnos, a esas fuerzas arrasadoras que Rembrandt ha logrado traducir en suaves luces y poderosas sombras.

La obra de arte es un sito de encuentro, un ruedo, una arena lista a recibir a los gladiadores; el sitio donde la lucha cuerpo a cuerpo nos abrirá un espacio para apropiarnos de nuestra vida. Sabemos que la obra de arte es superior a nuestras fuerzas, sin embargo, en una fisura o en alguna grieta podrá revelarnos los avatares de nuestra existencia. En algún momento de la lucha la obra hablara para nosotros, nos dirá nuestro nombre verdadero o nos llevara a la más terrible desolación.

El instante que Rembrandt revela, es una suave detonación mortal que estalla en la mirada, la luz que emerge de su pincel esta plena de instantes que son capaces de cubrir toda la tierra en una marea de claroscuros que definen nuestra vida como un páramo de glorias por venir.

El instante en Rembrandt esta siempre a la espera del milagroso momento que habrá de cambiar el curso de la existencia, de revelar ese golpe de luz musical que abrirá las compuertas del destino. Rembrandt detecta y lanza el momento de la aparición, sin la cual nuestra vida estaría incompleta.

Esto es lo que admira el pintor del cuadro, ese rayo de luz que fecunda el mundo, que lo hace habitable o que nos revela la verdad oculta.

“El pintor en su estudio”, es el encuentro con las potencias que el arte contiene en su vientre, es el momento del impacto, un fragmento de verdad que aparece en la tierra y remueve las aguas. El pintor esta en transe, listo quizá a dar la ultima pincelada, la que nunca viene a terminar nada, pero que es la pieza que falta para ingresar a una tierra prometida renovada en la voz del artista.

Rembrandt es el pintor elegido para enfrentarnos al poder del arte, que siempre esta listo a abrir el espacio y provocar un nuevo nacimiento del mundo.

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“El pintor en su estudio”
Rembrandt, Hacia 1626-1628
Óleo sobre lienzo • Barroco
25,5 cm × 32 cm
Museo de Bellas Artes (Boston).

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