Los pasos de Magaly.

by samuelr77

“El aleteo de una mariposa puede provocar un huracán”.

 Conocí a Magaly en una reunión de poesía, nos habíamos visto un par de veces en una serie de charlas que ofrecí sobre Borges y Poe en el Fondo de Cultura . Su sonrisa era franca y sus ojos un golpe de luz oscura. Con el paso del tiempo formamos una hermosa amistad enlazada con los hilos de la poesía y el arte.

Un día me confesó que era acuarelista, al ver su obra entendí el alma de aquella mujer. En sus acuarelas los trazos son finos y seguros, los tonos respiran apaciblemente en el  papel. Magaly  pinta con el espíritu de los colores, sus imágenes tienen vida,  nada en su obra es inerte, todo tiene una movilidad delicada y decidida a un tiempo. En sus acuarelas la vida se despliega suavemente como una  mujer enamorada que flota  sobre un jardín de amapolas.

Magaly me mostró el más hondo significado de lo que entraña ser un artista, su obra se rebela  contra la realidad desde la sutileza de sus trazos,  su obra  está viva, respira y se mueve; canta y dormita; sueña con los ojos abiertos, grita en libertad, arrolla a la tristeza o la desoculta  con un indecible parpadeo que incita al espectador a recuperar lo imposible.

Mi amiga se encuentra en el proceso de vencer una enfermedad  muy peligrosa,  las veces que la he visto  recientemente  he notado  que  algo en su sonrisa ha cambiado: si antes era capaz de  iluminar la sala, ahora es capaz de iluminar la luna. Su impulso es un impulso delicado, apenas imperceptible para el resto del mundo, sin embargo Magaly posee una fuerza primordial, la fuerza de la hierba del campo que se entrega a vivir desde la fragilidad del instante, la fuerza de la mariposa que con su aleteo puede provocar un huracán, la fuerza  del que se impone a su realidad.

Hace unos meses nos vimos para celebrar su cumpleaños, aún la veo caminado lentamente hacia mí. En la incertidumbre de sus pasos estaba toda la firmeza de la que es capaz una persona. Mientras caminaba hacia mí sus pasos resonaron hasta el centro de la tierra, ahí  donde  habita el aliento más  profundo de la vida, sus pasos hicieron eco en mi corazón como una marcha triunfal que anunciaba la llegada de un vencedor. Ver a Magaly caminar  durante unos segundos  me develó la honestidad y el  ímpetu de su pintura, entendí que el artista debe ser valiente,  vivir la rebelión del arte, y hacer suya la vida  a pesar de la oscuridad y los temores.

Estas líneas están dedicadas a  Magaly, su fuerza nos da fuerza, su obra lleva en su vientre la energía de lo vital, de aquello que está vivo y lo grita,  y su grito se enreda en  las alas del viento. Magaly  es  una artista, una rebelde que no aceptó lo que le proponía su realidad y decidió enfrenarse a ella haciendo uso de la armadura del amor y de la espada del arte.

Sigue provocando  huracanes Magaly, sigue imprimiendo en tus acuarelas la voz de tu espíritu, que baile tu espíritu en tu obra, que tu mirada le robe segundos a la muerte, que tu sonrisa sacie la sed del mundo, sigue caminando Magaly, tus pasos breves  resuenan en mi corazón  como un ejército de guerreros que van cantando la canción de la libertad…

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